Monday, June 23, 2008

Embarcando a Brasil

Parecía mentira pero era verdad, estaba en el aeropuerto de Quito, en lo que debió ser una fría tarde de invierno, un poco más de drama tampoco estaría mal. Hace pocos meses atrás había llenado las aplicaciones necesarias para un intercambio en Brasil, y aunque nunca descubrí muy bien cómo fue que me metí en eso, ahora ya tenía esa idea en la cabeza y había empacado mis cosas. En el aeropuerto mi mamá y mi abuelita se deshacían en llanto, y seré sincero, tenía todas las ganas de quedarme y dejar que el avión se fuera sin mi.

Pero que diablos, tampoco iba a desistir, así que tomando fuerzas hice el check in y fui a la sala de espera. Ya dentro del avión sentí un aire de familiaridad, talvez porque me recordó que 4 años atrás también había viajado sólo a Brasil de vacaciones, o sería que estaba tan emocionalmente afectado como una mujer antes de su ciclo menstrual. El viaje no tuvo nada de interesante, nada de garotas en el avión, y nada de películas buenas para ver, después de la cuarta hora de viaje ya no sentía el trasero y tenía la impresión de que la aeromoza me estaba soltando los perros.

Pero bueno, finalmente llegué a Guarulhos, São Paulo. Estaba haciendo un calor del hijue..., pero puse cara de macho porque me esperaba mi abuelo que vivía en Brasil hace más de cuarenta años, y no podía quedar como debilucho frente a él.

Nos subimos a un omnibus que me dejó en Campinas, la ciudad que vendría a ser mi segundo hogar, pero en eso momento no lo iba a ser, porque mi abuelo había estacionado su auto ahí ya que no había omnibus desde Guarulhos hasta Serra Negra (ciudad como para "viejitos" donde todavía vive). Así que sin esperar ni un solo minuto, embarque en dirección a dicha ciudad, dos horas después estaba en una cama esperando ansioso el poder sentir mi trasero nuevamente (es que somos muy unidos, hemos compartido glorias y cagadas) y sintiendo que los ojos se me cerraban del desgraciado sueño. ¿Les comente que llegué dos días antes del carnaval? Bueno, esa será otra historia, y sinceramente es más interesante que esto que escribí.

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